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jueves, 1 de diciembre de 2016

Modelos embarazadas, lencería de Victoria´s Secret y bragas de Bridget Jones

Después de muchos meses hoy por fin he tenido tiempo de leer un rato el periódico. Y viendo la sección de LOC, de repente me encuentro con la despampanante Irina Shayk y un titular con el que alucino de inmediato: “Irina Shayk hace historia desfilando embarazada para Victoria's Secret”. Aquí podéis leer la noticia. Y lo primero que pienso es: “qué notición!” y lo segundo que pienso es: “se han debido equivocar de foto”. Luego leo la noticia y para empezar, alucino por cómo está dada, al leer cosas como "evidente tripita". Parece que Irina ha desfilado EMBARAZADA, o sea, EMBARAZADA con tripa de EMBARAZADA. No os pongáis en lo más extremo, que yo tampoco me esperaba un barrigón de 9 meses en plan globo aerostático y a Irina desfilando a punto de sufrir contracciones de parto, pero de ahí a ¿“evidente tripita”?, no se… no lo veo… aquí tenéis la foto, juzgad vosotras mismas. 


Entiendo que para ella y/o la industria a la que representa, seguramente esa enorme barriga que luce en la foto es algo desmedido y desproporcionado, nótese la ironía en mi tono. Pero a mi que estoy embarazada y tengo tripa de embarazada, casi me parece un insulto este artículo, y me encantaría que Irina o cualquier otra modelo pudiera desfilar en un desfile de esta envergadura y sobre todo con esta temática, estando y PARECIENDO embarazada. Con una ropa interior ideal e igualmente sexi, o ¿es que la gente se piensa que automáticamente una mujer que use este tipo de ropa interior, se embaraza y pasa a usar bragas de Bridget Jones?.


Y aunque así fuera, incluso esas bragas pueden ser sexis en una mujer que se sienta así, porque al final ser sexi o no es una cuestión más de lo que una sienta sobre sí misma y transmita a los demás, que de lo que una se ponga. Bueno, al menos una servidora tiene esa idea.

Creo que mientras estas cosas sean noticia seguiremos teniendo un problema. Mientras las mujeres que consumimos esa o cualquier otra moda, aceptemos como referentes modelos que no se ajustan a una mayoría real, o mejor dicho, modelos que no se ajustan a nosotras mismas, seguiremos teniendo un problema. 

En cualquier caso la chica, embarazada o no, está estupenda, como podéis apreciar en la foto, ¡qué despampanancia!

Así que, Irina, ¡enhorabuena por tu más que evidente embarazo!

Yo ya estoy de casi ocho meses, parezco un zepelín con piernas, y tengo que inclinarme hacia adelante o hacia un lado para verme los pies, (por no mencionar otras partes de mi cuerpo a las que hace meses dejé de tener acceso visual directo). Pero igual cualquier día me vengo arriba y me saco una foto con un modelazo así en plan sexi e incómodo a partes iguales, o espero a Macho Alfa de esa guisa en el salón, con tacones y gabardina abierta. Me río sólo de pensarlo. Me vais a perdonar, yo es que embarazada o no, salvo para ocasiones especiales, soy más de las bragas de Bridget Jones.

¡Feliz jueves!

miércoles, 13 de enero de 2016

Políticas por la conciliación

Hoy una diputada ha llevado a su bebé al congreso. Me da igual su nombre. Me da igual a qué partido pertenezca. Pero ha dado un paso adelante, ha predicado con el ejemplo y ha roto ese silencio poniendo la NOconciliación en la mesa, precisamente de la mesa en la que debe estar, en la del Congreso. 

No entiendo la polémica al respecto. Evidentemente lo ha hecho porque sabía la repercusión que eso iba a tener. Y ese postureo me parece muy bien y más que necesario. Poca repercusión iba a tener yo trayéndome a mi bebé a la oficina. La cara de mi jefe sería un poema, eso sí, pero repercusión más allá de que me pusieran la cara colorada, lo dudo. Pero ella, como representante de la ciudadanía, tiene el deber de sacar a la luz y buscar solución a los problemas reales de hombres y mujeres. Ella representa con este gesto el problema real de falta de conciliación de muchas mujeres; otros políticos representan también muy bien a sus ciudadanos jugando al Candy Crush en las sesiones parlamentarias. 

Los políticos deberían trabajar al servicio de los ciudadanos. Y en concreto las ciudadanas madres las pasamos putas cuando queremos conciliar la maternidad y especialmente la lactancia, más allá de las dieciséis semanas de mierda de baja por maternidad, más los días que acumulas por las horas de lactancia.

¿Quién se inventó esto de las horas de lactancia?, ¿alguien se cree que sirve de algo para la inmensa mayoría de las mujeres, a menos que las juntes en días para hacer jornadas laborales?.

Pongo un ejemplo muy sencillo, una mujer tarda una media de 45 minutos en llegar a su trabajo desde su casa. ¿Cómo se supone que en una hora de tiempo va a ir, darle la teta a su bebé, (proceso rápido donde los haya como todo el mundo sabe), y volver a su trabajo. ¡Ah!, no, es que lo he entendido mal, se supone que “alguien” le lleva el bebé a su trabajo, donde por supuesto dispone de un sitio para poderse sentar y darle el pecho a la criatura, se lo recoge cuando termina, y entonces esa hora es de pleno disfrute para ella y su bebé. Claro.

Además esto no es nuevo, no sé cómo la gente se sorprende tanto a estas alturas. Lizia Ronzulli, la eurodiputada italiana, lleva años llevando a su hija al Parlamento Europeo, desde que era un bebé. Como ella, la también eurodiputada Hanna Dahl o la senadora Iolanda Pineda.


No hablamos de niños correteando por el hemiciclo. Así que no saquemos las cosas de quicio, y dejemos de politizar todo tanto. Como ya he dicho, me importa bien poco a qué partido pertenezca cada una de ellas, y partiendo de la premisa de que cualquier mujer es libre de tomar las decisiones que quiera respecto a su maternidad, pero, hablando de las personas que se supone que nos representan, y parafraseando un tuit de @Espiralhya: siempre preferiré a una política que lleva a su bebé al Congreso que a una que abandona el permiso de maternidad al mes de haber sido madre.


¡Feliz martes! 

lunes, 7 de septiembre de 2015

¡Bienvenido frío!, sayonara pantalones tanga.

La última entrada era bienvenido septiembre, y esta es bienvenido el frío. Bienvenido el mal tiempo, y el aire, y la lluvia, y la bajada de temperaturas.
No penséis que me he vuelto loca, no me apetece nada esta mierda de tiempo que está haciendo estos días, que parece que el otoño ha entrado de repente, sin avisar, de un día para otro, y no nos ha dado ni tiempo de sacar las cosas de manga larga. Que acuesto a los niños y me paso media noche en vela pensando si tendrán un poco de frío y les pongo la mantita de entretiempo, o si de repente tendrán un poco de calor y voy y se la quito. O si les acuesto con pijama de manga larga, o de manga corta y con mantita… ¡Qué dilema cada noche!, mañana mismo me voy a comprar pijamas de franela, por si refresca un poco más.

Estamos en esta maravillosa época del año en la que te cruzas por la calle con gente que va con chaqueta, otra que va en tirantes… y sales por la mañana de casa con un bolso con el que parece que te vas a hacer el Camino de Santiago, con todos los “por si acasos” para sobrevivir al día fuera, que nunca sabes con qué temperatura te va a sorprender el día.  

Yo por mi parte estoy feliz, porque tengo todas mis esperanzas puestas en que este frío termine con la vena de los pantalones tanga, o las bragas vaqueras, podéis llamarlo como mejor os parezca. No pongáis cara rara, que todos los habéis visto, seguro que habéis visto incluso más de lo que os hubiera gustado ver, porque algunas lo llevan tan mínimo que podrían ir al ginecólogo sin necesidad de quitárselo. Me imagino la escena,  -Pase, quítese la ropa de cintura para abajo y puede dejarlo en la banqueta de la esquina. Ah no, si son esos pantalones no hace falta que se los quite-. 

Vamos a ver… en verano, hace calor, y todos vamos más ligeritos de ropa; los pantalones cortos en todas sus tonalidades o texturas son la prenda estrella del verano desde hace ya varias temporadas. Pero yo no hablo de los pantalones cortos en general, hablo de los pantalones culeros, ¡por el amor de Dior!, ¡que tengo bragas que tapan más que muchos de ellos! ¿Me estaré haciendo una viejuna y por eso me escandalizo de estas cosas?, puede ser… aquí varios ejemplos de que se pueden llevar perfectamente "para todos los públicos", más o menos cortos o desgastados, o incluso con los bolsillos fuera. Ofrecen muchísimas posibilidades. De lo otro no voy a poner ejemplos porque me da vergüenza ajena. 



La semana pasada de vacaciones en la costa hubo un concierto en la playa, y hordas de jóvenes venían por el paseo como borreguitos a la llamada del Dj de turno. Yo por mi parte, no salía de mi asombro al ver que el 98% de la muchachada femenina vestía los pantalones en cuestión. Unas más “recatadas” los llevaban hasta casi el muslo, o sea, su medida más o menos normal. Otras nos deleitaban con medio cachete del culo. Daba igual la talla, unas delgadas, otras menos delgadas; parece que la forma de tu cuerpo es indiferente, da igual que algo te siente bien, mejor, o como el culo, valga la redundancia. Y dónde quedó aquello de la compensación, es decir, o enseñas mucho por arriba o mucho por abajo, pero no las dos a la vez, porque no se trata de salir de gogó en el próximo video de Pitbull, ya tu sabes. Pero debe ser que todo esto de la compensación que os cuento es de otra época.  

En cierto punto lo entiendo, todas lo hemos hecho en algún momento de nuestra vida. Recuerdo una vez que nos compramos un pintalabios negro para la fiesta de Halloween del colegio, allá por el pleistoceno, y ya pasada la fecha de la celebración, me empeñé en salir a la calle con él plantado en los labios. Por supuesto, estaba ridícula, pero en ese momento yo pensaba que era lo más. Y ahora resulta que 20 años después se llevan los labios casi negros al más puro estilo gótico. Así que yo era toda una visionaria de mi tiempo, y yo sin saberlo…

El caso es, que el hecho de que yo fuera hecha un esperpento con los labios negros, no implicaba agredir visualmente a las personas a mi alrededor, enseñando más de lo que nadie quiere ver. A riesgo de parecer una mojigata a mi edad, una cosa es ir insinuando un poco más de la cuenta, y otra es correr el riesgo de contraer cualquier enfermedad venérea cada vez que plantan el culo en cualquier sitio.

Así que estoy encantada con el frío, porque quiero pensar que si siguen usando esta maravillosa prenda, al menos lo harán con medias tupidas debajo… o quizá irán con el culo y las piernas moradas del frío… (Y una cistitis de regalo). Habrá que esperar un poco para ver cómo se desarrolla esto. Entre tanto yo rezo a todos los dioses conocidos y por conocer, para que se extinga esta moda de las bragas vaqueras y no vuelvan nunca jamás. Al menos no con Maya en edad de elegir su propia ropa… porque si se le pasa por la cabeza querer llevar semejante despropósito, aquí dejo por escrito y os pongo a todos por testigos de que no va a salir de casa sin que su madre, o sea yo, le haya medido el largo de los pantalones, y los considere pantalones, y no ropa interior.


¡Feliz lunes! 

martes, 7 de abril de 2015

Operación Bikini para mujeres reales

Leía esta mañana en el periódico esta noticia a cerca de lo críticas que somos las mujeres con nuestra imagen, llegando a ser hasta crueles. Sumado a un reportaje que vi en las noticias la semana pasada que hablaba de la extrema delgadez de las modelos en concreto en las pasarelas francesas, como si en alguna pasarela las modelos fueran mucho menos delgadas, y me he animado a escribir sobre ello, porque sinceramente, no entiendo ¿qué nos pasa a las mujeres?

Dove Mujeres Reales

Tomo esta imagen prestada de la campaña de Dove "real Beauty", y hago un repaso mental de todas las mujeres que conozco, amigas, madre, tías, primas, compañeras de trabajo… no sé cuántas sumarán, pero muchas. Y solo puedo pensar en una que se acerque a los cánones de belleza que se podría considerar “adecuados” para un desfile de una marca top, y aún con semejante cuerpazo la dirían que está gorda. Es lamentable. Si la mujer real no tiene esas medidas, ni esas formas, ¿por qué nos empeñamos hasta lo enfermizo en intentar alcanzar ese ideal? Es más, no solo somos críticas con nosotras mismas como dice el artículo, sino que nos regocijamos con las imperfecciones ajenas, como si nosotras no tuviéramos celulitis, o tripa, o cartucheras, o pelos, o lo que sea. O quizá es que el hecho de ver que la famosa de turno que siempre sale estupenda e impoluta en la tele, también tiene lo suyo, nos hace sentir mejor y nos reconforta, en vez de pensar que si todas saliéramos de casa por las mañanas peinadas y maquilladas de peluquería, seguramente tampoco tendríamos las ojeras de un oso panda y el pelo encrespado, qué se yo, ¡si es que nada nos parece bien! Seguramente entonces pensaríamos que por qué vamos maquilladas como puertas, que no nos transpira la piel y no parece la del culo de un bebé, como la de la niña de trece años que nos intenta vender una BB Cream para usar cuando tienes 40 y tener la piel como ella. ¿Pero no os acordáis de la cantidad de espinillas que teníamos a los 13? ¡Esa niña es de mentira!

Otra cosa por las que nos obsesionamos las que hemos sido madres es por volver a tener el cuerpo de antes, y no todas recuperamos la figura tan bien como Heidi Klum después de cuatro hijos. Igual si no trabajara 7 horas al día y tuviera 4 niñeras y 2 entrenadores personales, me resultaría más fácil, o no, ¿quién sabe?

Delgadez extremaAsí que este año he decidido hacer “Operación bikini”, pero no para estar más delgada, sino para estar más sana, porque un cuerpo tonificado, para mi propio canon de belleza, me parece más sano que un cuerpo escuercítico como los de este desfile, que me da repelús y ganas de darle un bocadillo de jamón serrano a partes iguales. Y porque por mucho que quisiera parecerme a Karlie Kloss, por poner un ejemplo de modelos top50, que pesa 52 kg midiendo 1,85 m, tendría que crecer más de 20 cm, perder más de 10 kilos y limarme las caderas hasta el punto de hacerlas desaparecer, y es que los huesos es lo que tiene, que no adelgazan por mucho que una se empeñe…

Así que vamos a querernos un poquito más a nosotras mismas, que somos mucho más que un cuerpo más gordo o más delgado. Y vamos a dejar de obsesionarnos por imposibles absurdos y de despellejarnos a nosotras y a las demás por estas cosas, porque como decía aquella campaña tan buena de The Body Shop, “Hay 3 mil millones de mujeres en el mundo que no parecen supermodelos y solo ocho que sí”.
The Body Shop


¡Feliz martes!

jueves, 30 de octubre de 2014

¡Muerte a los anuncios de compresas! - Death to sanitary towel ads!!

Cada vez que veo un anuncio de compresas me hierve la sangre. Siempre me pregunto si estarán pensados y hechos por mujeres y mi respuesta siempre es "imposible", porque cómo una mujer con dos dedos de frente va a pensar, hablando de algo que ella misma sufre en sus propias carnes como es el periodo, menstruación, regla, llámalo X, que la mejor forma para vender una "solución" al marrón es hablar de ello como si fuéramos niños de dos años y la profe nos preguntara con voz dulce y sonrisa amable -¿queridas niñas, a qué huelen las nubes?, ¿a qué huele la lluvia?-. 

Ana Botella ante el COI
Imaginémosla como Ana Botella hablando de Madrid al comité Olímpico Internacional y tendremos una imagen perfecta, véase la foto; además iba de rojo, ¡más apropiada imposible! Igualita que ese anuncio en el que aparecía una mujer con pintas parecidas, (aunque bastante mejor peinada), en la clase del instituto/cole de una niña diciendo, "¡hola! Tú no me conoces, soy tu menstruación”. Tiene unos cuantos añitos ya, os lo dejo pinchando aquí por si queréis rememorarlo.

Bastante tenemos que sufrir las mujeres todos los meses durante muchos años de nuestra vida, salvando aquellas afortunadas, a las que las demás odiamos un poco, que pasan esos días sin la más mínima molestia, como para aguantar que nos hagan parecer memas en la publicidad de la que somos público objetivo. Como si esos días solo nos apeteciera patinar como la Barbie patinadora, hacer flashmobs (o coreografías grupales en la calle, es que el anglicismo siempre queda más cool) en minifalda y tacones y gritar a los cuatro vientos -“¡Me encanta ser mujer!”-. Porque sí, me encanta ser mujer, pero no por tener la regla, y desde luego un poco menos cuando tengo la regla. Y a caso las mujeres dejamos de gustarnos cuando tenemos la menopausia y ya no menstruamos?.

El pueblo de los malditosLa otra opción es vender el producto sea compresa, tampón, salva sleep, o lo que sea, como si viniese del futuro, de un lugar dentro de 1000 años en el que todo es blanco, desinfectado e impoluto, y todos los habitantes son curiosamente iguales que los niños de "El pueblo de los malditos", a mi ya solo por eso me daría mal rollo. Además, por si alguien aún no lo sabe, cuando las mujeres tenemos el periodo, sangramos; sangre de verdad, (oh! brujeríiiia!), y no precisamente cuatro gotas de algo parecido a Bombay Sapphire.  

Bombay Sapphire

Y es que es así, (siempre generalizando), la regla es un coñazo, te viene unos días al mes, te deja hecha polvo ese tiempo en mayor o menor medida y luego se va igual que vino. Es una señora de rojo que te agua la fiesta. Así que llamemos a las cosas por su nombre y pongamos a las mujeres de la tele donde estamos en la tierra, con los pies bien cerquita del suelo, y no flotando en las nubes oliendo el olor de las cosas que no huelen. 

¡Jo, me he quedado bien a gusto! ¡Feliz jueves!


My blood boils every time I see a tampons or sanitary towels advertisement. I always wonder if those ads are thought and made by women and my answer is always –no way-. How can a rational woman think, talking about the period, menstruation, you name it, that the best way to sell the “solution” to the problem is to talk about it as if we were 2 years old toddlers and she was a teacher that would ask us in the sweeter voice and the most welcoming smile –Dear girls, how do the clouds smell?, how does the rain smell? - To picture this perfectly, imagine Ana Botella, Major of Madrid, in front of the International Olympic Committee, talking about Madrid as the best candidate to the Olympics Games. She even was dressed in red! Could not be more appropriate, looking alike the woman in that other ad who said –“Hello there, you don´t know me, I´m your menstruation”-. Click here to watch it.

We already have enough suffering few days a month, every month, for a big amount of years in our lives, excluding those fortunate ones who pass those days as if nothing happen, (you, yes, you, we hate you a little, just so you know); to have to look like dumb on commercials were we are the objective public. Like if in that days women become crazy about rolling skating, biking or doing flashmobs wearing miniskirt and high heels and shout out loud –“I love being woman”-. And of course, I love being woman, but not because I have the period, and actually I love it a little less when I have the period. What about the women with menopause? Don´t they love themselves because they don´t menstruate anymore?

The other option is to sell the compress, tampons, whatever it is, as if made in a far far future where everything is white, spotless and sanitized, and all the inhabitants look like the children of “The Village of the Damned”, creepy… And by the way, FYI, women menstruating bleed; I mean real blood; and not just a few drops of some liquid that looks like Bombay Sapphire gyn.  

And this is it, always talking in general, but the rag is a pain in the ass. It comes few days a month, leaving you more or less knackered and goes after that as if nothing happened; is a woman in red that spoils your party. So let´s talk clear, call the things with the right names and put the women on TV where they belong, with their foot on the earth and not floating on the clouds smelling the things that do not smell.

Happy Thursday!